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9 noviembre, 2010 / lenyus

El amuleto

Esa tarde mi madre había salido de casa, era miércoles por la noche así que debía cubrir su turno en el supermercado, no tenía intención de estar sola, por lo tanto había quedado con mi mejor amigo a las 8 para ver unas películas y comer maíz inflado.

Me sorprendió lo puntual que había llegado, abrí la puerta y ahí estaba… Iba vestido con un polo azul y un pantalón de mezclilla negro, llevaba el cabello más largo de lo habitual. En esta época del año solía llevarlo así, lo invité a pasar y el dejo su mochila en el sofá.

Mientras él buscaba la película que veríamos yo puse un poco de maíz a cocinar, programe el horno de microondas con 5 minutos. Mientras estas se preparaban fui hacia donde estaba Dany, se decidía entre 2 películas, lo vi por unos segundos en silencio, frotaba mis manos entre si dubitativa, le dirigí una mirada y tras respirar hondo dije.

-Si te dijera algo que no tuviera lógica alguna….me creerías…- mi voz traslucía mis nervios, no quería verlo de frente así que permanecí unos minutos observando mis manos las cuales jugaban nerviosas con la tela de mi falda.


-Eso dependería de que tan ilógico suene…- Dijo al tiempo que tomaba mi mano entre las suyas –Quizás lo que para algunos sea ilógico no lo es para otros ¿Lo es para ti?

Guarde silencio intentando pensar en lo que me había dicho, si me lo ponía de esa manera, yo respondería que si lo que yo le contara me lo dijeran a mí, pudiera resultarme bastante absurdo, pero que igual podría ser algo real, no solo por que no quería creer, no implicaba que fuera una mentira, después de todo fue ella quien lo dijo… y no era del tipo de persona que le gustase bromear.

-No estoy segura…-Respondí al fin y admito que sonaba tan insegura, quizás más que la primera vez que le hice la pregunta.

-En ese caso, lo mejor que puedo hacer por ti es escuchar lo que tengas que decir, y analizar un poco que tan inverosímil resulta.-Su respuesta parecía honesta, aun así intente detectar algún deje de sarcasmo o burla, pero no halle rastro alguno, sonaba sincero, esa era una de las cualidades de el, sabia escuchar a las personas sin criticar o burlarse y a cambio te daba una opinión sincera.

El silencio se apodero de la habitación por unos minutos, el no decía nada, no deseaba presionarme, así que tuve que ser yo quien rompiera el incomodo silencio.

-Mi madre me ha contado una historia que me resulta difícil de creer – inicie mi confesión aun tanteando el terreno, no quería apresurarme ya que no deseaba que el mal interpretará lo que le diría- Dijo que cuando nací un espíritu quiso apoderarse de mi…-Pare un poco mi relato y lo vi a los ojos buscando un indicio de burla en sus ojos, pero estos seguían observándome detenidamente, como sopesando mis palabras, suspire un poco y retome la plática- Al inicio no creía lo que sucedía hasta que la situación empeoro, escuchaba voces y risas diabólicas… el ambiente en casa se tensaba y era difícil respirar con normalidad…. Varias veces llego a sentir como algo se subía sobre su cuerpo cuando dormía…-sentí como un escalofrió recorría mi columna y le dirigí una mirada al tiempo que baje la voz – Mi madre se ponía nerviosa y lloraba aterrada por horas cada vez que intentaba describir lo que sentía en ese momento…Te juro que nunca había visto el horror dibujado en la mirada de una persona… Se ponía pálida y su piel se erizaba cada vez que me decía “Eso no era humano…ni siquiera un espíritu…Era el diablo…”-Use un tono grave, el mismo que usaba ella cuando intentaba hablar conmigo sobre eso.

-… ¿El diablo?- repitió como si resultara una palabra desconocida para él.

-¿Crees que es una mentira?- Pregunte sin apartar la vista de él, escrutando su rostro, esperando la mínima señal de burla, estaba dispuesta a ponerme en pie e irme de ahí.

-Te mentiría si emitiera una opinión apresurada, prefiero escuchar lo que me dirás- tomo mi mano y la acaricio por el dorso, esa caricia me relajo un poco, era verdad que estaba bastante tensa.- Si repetí esa palabra no fue con el afán de incomodarte, sencillamente resulta una palabra con un vasto significado ¿Lo sabías?- Note que ahora era él quien estudiaba mis reacciones, no pude menos que esbozar una ligera sonrisa.

El timbre del horno de microondas sonó anunciando que el maíz inflado ya estaba listo, admito que me hizo dar un pequeño brinco.

-Creo… creo que ya está listo el maíz, enseguida lo traigo- me iba a poner en pie pero sentí que la mano de Dany me detenía, igual que un ancla al barco, note que sus ojos estaban clavados en mi y eso me puso un poco nerviosa.

-Vamos olvida eso, algo me dice que esta noche no veremos películas- su tono era serio- Lo mejor sería continuar con la plática.

Volví a tomar asiento, por unos segundos los dos permanecimos en silencio el único ruido que reinaba en la habitación era el de la televisión la cual estaba aguardando a que colocáramos la película, observe como mi amigo tomo el control remoto y pulso el botón de apagado.

-Mi madre decía que la vida en esa casa se había vuelto insoportable- sin decir nada retome la plática, note que él me observaba atento- Ella decía que había algo que la acechaba… comenzó a tener miedo de estar sola y se ponía peor si era de noche- tome un poco de aire y note que mis manos se movían inquietas con mi dedo pulgar derecho hacia pequeños círculos sobre el otro pulgar.- Se encerraba en mi habitación y rezaba con una devoción que nunca veras en ningún cristiano, me conto que cuando yo lloraba no parecía el llanto de un bebe sino mas bien el horrible maullido de un gato que le helaba la sangre y taladraba sus oídos… dijo que una fuerza invisible la golpeaba y la tomaba con fuerza azotándola contra la pared hasta dejarla al borde de la inconsciencia…

-¿Qué hizo ella para que se detuviera?- Pregunto de pronto, supongo miraba como me ponía nerviosa y por eso decidió intervenir, dándome oportunidad de calmarme.

-También le pregunte eso una vez- respondí y mire un punto en la nada recordando las palabras de mi madre.

(Recuerdo)

-La gente decía que estaba loca… que perdí toda razón cuando tu padre se marcho, pero te juro que no era eso- su voz se quebró – En verdad había algo en ese lugar; tú no puedes creer que yo sola me lastimaba o que estaba esquizofrénica… Nunca lo vi…-hizo un silencio como sopesando su respuesta- No del todo… solo…

-¿Solo?- cuestione -¿Qué quieres decir con eso madre?

-Una noche… Ese día hacia un viento terriblemente fuerte, la luz se había ido y yo me dirigía a tu cuarto tanteando en la oscuridad para no caerme- me vio fijamente- Y al abrir la puerta de tu cuarto ahí estaba el…Su silueta resaltaba incluso en la oscuridad debía medir casi los 2 metros y te sostenía en sus brazos, el miedo inundo mi cuerpo al verlo- note que comenzó a temblar- El se dio cuenta de mi presencia se volteo con una lentitud hasta quedar de frente a mi solo distinguí esa sonrisa deforme y la hilera de dientes afilados y… y… Esos ojos de un rojo escarlata que traspasaban mi alma se podía leer el odio que reinaba en su interior y una desquiciada sed de sangre, quise moverme pero estaba pegada en el piso… quise gritar pero mi boca no emitía sonido alguno, ni siquiera podía perder la conciencia, solo podía verlo embelesada…-Su piel estaba blanquecina y note sus labios resecos- Este simplemente te volvió a colocar en tu cama y tu reías… si no fuera porque dirías que estoy loca aseguraría que te carcajeabas más que reír.

(Fin del recuerdo)

-¿Karla?… ¿Estás bien?- Repetía moviendo su mano frente a mi rostro.

-Pidió ayuda…- Respondí saliendo del trance, note que este me observaba y lo cuestione-¿Ocurre algo Dany?

-Eso debería preguntarlo yo, te quedaste callada por 5 minutos, te estuve hablando y no me hacías caso…- Note que tras suspirar un poco paso ese tema por alto y se enfoco a lo que yo dije- ¿A quien pidió ayuda?

-Mhmm… A una bruja….- dije notando que me apenaba decir eso, sonaba ridículo a decir verdad- Había ido antes a la iglesia para que un padre bendijera la casa pero no fue de ayuda, también intento con otros remedios hasta que supo de una poderosa bruja blanca…

-¿Existen esas personas? Siempre crei que eran charlatanes que buscaban sacarles el dinero a las personas- esto sentí que lo dijo más para el que para mí.

-Lo mismo pensaba yo… -le di la razón a Dany- Hasta que me dijo que este anillo-le mostré en mi mano izquierda una argolla que portaba sobre el dedo medio, era plateado y con símbolos que parecían latín.

-¿No dijiste que era un regalo de tu bisabuela?- pregunto sin apartar su vista del anillo.

-Eso me había dicho antes, fue hasta hace un mes que supe la verdad…..- Pase mi dedo sobre la superficie del anillo.

-¿Cómo lo supiste?- inquirió curioso.

-Ahora que entramos a la preparatoria decidí quitármelo, porque lo considero anticuado- intente esbozar una sonrisa- Mi madre entro en la habitación cuando me lo estaba sacando, se puso lívida y comenzó a gritar histérica…. Me dio miedo verla así- un escalofrió me recorrió al recordar la cara de mi madre que paso de sonriente a pánico- Me suplico que nunca me lo quitara y fue ahí donde me soltó toda la verdad…

Se hizo otro silencio incomodo, creo que comenzaban a molestarme esos espacios en los que los dos intentábamos pensar que decir.

-¿Qué tiene que ver ese anillo con la bruja y lo que me has contado Karla?- El se inclino hacia delante y coloco su mano derecha sobre la mía, ya que sin darme cuenta comencé a dar giros al anillo en mi dedo.

Tome aire de nuevo llenando mis pulmones al igual que lo haría un poeta antes de declamar ante su público expectante.

-Una vecina le había contado a mi madre sobre una bruja blanca, que hacia exorcismos, curaciones, amarres y espantaba espíritus- subí la mirada topándome con la suya que estaba llena de comprensión y sin una sola pizca de burla- Desde que la contacto dijo que esa mujer al mirarla exclamo “Pero que terrible oscuridad yace sobre ti” mi madre se espanto al escuchar su tono, fueron varias sesiones en las que esa amable señora estuvo viniendo a casa practicando todo lo que sabía, parecía que nada iba a desterrar al espectro…

-¿Pero?… fue lógico que si había algo más que hacer- señalo mi anillo.

-Así es, mando a forjar este anillo en plata pura, lo tuvieron que preparar en conjuraciones, rezos, y encontrar las palabras que alejarían a lo que fuera ese ser, para darle mayor poder las grabaron en el idioma original… el latín…

-¿Eso sería difícil de creer no crees?- Comento Dany viendo el anillo y se apresuro a agregar- Es decir, si te dieron ese anillo desde bebe sería ilógico que te quedara ahora, a menos que lo estén cambiando a cada rato, lo cual no creo porque si no lo recordarías.

Lo observe no en reproche si no analizando sus palabras, a decir verdad no recordaba haber visto a la supuesta bruja, y no recordaba que me estuvieran cambiando el anillo, aunque no recordaba desde cuando lo traía…

-Tienes razón- suspire- Después de todo mi madre si perdió la razón…- mi tono denotaba mi tristeza- En cierto modo quería creer sus palabras para no aceptar que ella estaba mal… Que en verdad este anillo era un amuleto que me protegía…-Sentía que mis ojos se llenaban de agua.

-Pero si es tu amuleto ¿no lo vez?- dijo el tomándome por el mentón haciendo que lo viera.

-¿De verdad?….- inquirí no muy convencida.

-Claro, te protegió todo este tiempo… De la demencia de tu madre, de no ser por él es probable que hubieras terminado en alguna casa hogar y tu madre en un manicomio, pero al portarlo la locura de tu madre se veía controlada al creer que estabas a salvo del supuesto ente, que no era otro más que los demonios de su demencia –Dijo el abrazándome.

-Entiendo…- comprendía lo que me decía, mi madre se había vuelto loca cuando mi padre la abandono embarazada, debió haber caído en depresión y por eso se lesionaba escudándose en un supuesto ser… Era obvio que me odiaba y por eso no toleraba tenerme cerca… El demonio era su propia loquera y ese “amuleto” era una barrera que se había puesto ella para no lesionarme…. Y por años… por años había servido….- Gracias Dany… en cierto modo me siento mejor.

-¿Sabes que te hará sentir realmente mejor Karla?- pregunto mientras me abrazaba, aparte un poco la cabeza de su pecho lo necesario para verlo a los ojos- Quítate el anillo, y descubre que no es más que una atadura que tu madre se puso.

-¿seguro?- dije nerviosa, hacía tiempo que lo usaba que me daba un poco de miedo.

-Claro, te sorprenderá ver que no saltara ningún espectro sobre ti, ni aparecerán cosas fuera de este mundo…- me sonrió con una confianza que me hizo sentir segura- Libérate de la locura de tu madre Karla y vive tu propia vida.

Tras pensarlo un poco comencé a sacar el anillo de mi dedo, no niego que mi cuerpo temblaba por la tensión, pero sentir su abrazo me brindo un poco mas se confianza, lo vi antes de sacar del todo ese anillo, cerré los ojos y…

-Abre los ojos Karla, mira que no hay nada aquí- oí su voz serena.

Lentamente abrí los ojos y revise minuciosamente mi alrededor, todo estaba en silencio… el único ruido era el de mi respiración agitada- Sonreí mientras lo abrace- Gracias… se siente muy bien.

-Te lo dije, únicamente no se lo digas a tu madre… no querrás que brote su psicosis- apoyo su barbilla en mi cabeza- Lo menos que queremos es que ella sepa que esta demente.

Sentí su abrazo, este era tan cálido, su respiración sobre mi oreja me hacia estremecer, note que correspondí a su abrazo y pegue mi rostro a su pecho, el imprimió mayor fuerza al abrazo al punto de que me hacía daño, sus dedos se clavaron en mi espalda y eso me causo un poco de dolor.

-Karla… Lo siento…- Dijo en un susurro en mi oreja, mientras presionaba más fuerte, crei que me desbarataría en ese abrazo, hasta que sentí un líquido tibio y viscoso sobre mi cuerpo, no sentía absolutamente nada…. El apoyo su cabeza sobre la mía.

-Todo un idiota… gracias a la necedad de los humanos de no creer en algo que va más allá de su comprensión. Jajajajaja- El cuerpo inerte cayo a mis pies, extendí mis manos y las contemple eran tan pequeñas, di unos pasos y camine sobre el cadáver del chico llamado Dany, vamos que si no fuera por su teoría de psicología yo no estaría aquí.-Gracias Dany.

Me dirigí al espejo sobre el pasillo y me vi toda una chica de 16 años. Tal como debió ser desde el inicio; si no fuera por esa estúpida bruja… y la patética madre de este cuerpo, sonreí ante la imagen que me devolvía el espejo.

(Recuerdo)

-¿Qué dice?- dijo en un grito ahogado mi madre.

-Lo siento… Su hija nació sin alma… es un contenedor de algo mayor…- la mujer vio a mi madre que me abrazaba incrédula a sus palabras- Ese demonio se apodero del cuerpo de lo que debió ser su hija, posesiono el cuerpo desde que estaba en tu vientre… por eso la persigue, es por eso que siempre estará donde la pequeña.

-¿Quiere decir que mi hija está muerta….?- miro a la bebe- Pero mírala tiene color… llora y ríe…

-La niña aun posee un poco de lo que fue su alma, porque aun el cuerpo mortal no es lo suficientemente fuerte para contener al demonio… Yo puedo hacer algo, le haré un amuleto que impedirá que el demonio termine de tomar el control, el anillo será hecho de plata pura y tendrá un hechizo el cual hará que este se vaya a moldando al dedo de la niña sin necesidad de que se lo quite, mientras ella lo lleve puesto el demonio no podrá eliminar esa breve esencia de su alma….- dijo la mujer a mi madre, su rostro tomo un gesto grave al decir- Pero te advierto que nunca deberá sacárselo porque en ese mismo instante el cuerpo quedara vacio y el demonio tomara posesión de por lo que una vez vino a obtener.

(Fin del recuerdo)

La noche se antojaba fría, hacia un gélido viento que parecía molesto, zarandeaba las ramas de los arboles con tal ímpetu… La luna lucia grande y amarilla… y en la sala de una casa yacía el cadáver de un joven que no creía en cosas sobrenaturales, las brujas se le antojaban un cuento de niños y los demonios creaturas mitológicas, y si pudiera ver que tan equivocado estaba seguro aun seguiría con vida al lado de la que fue su mejor amiga….

La puerta de la sala se abrió, la casa estaba en tinieblas y una voz lleno la habitación.

-Karla ya vine, siempre no tuve que cubrir el segundo turno, llego Mariela y aquí estoy.- Dijo la mujer buscando el interruptor con la mano palpando en la pared.

-Bienvenida a casa madre…- Se oyó una voz distante- No tienes idea de cuánto te extrañe…

La mujer encendió la luz d la habitación la cual baño las paredes de un tenue amarillo y esta no pudo evitar reprimir un grito al ver a su hija parada en medio del pasillo, en apariencia era ella… Pero la sombra en la pared era la de un ser demoniaco de casi 2 metros, la joven sonrió y parecían carcajadas de ultratumba que helaron la sangre de su madre al ver que el “ente” había regresado….

-Adelante madre… hay algo que debo contarte….-Dijo la joven al tiempo que la puerta se cerraba tras su madre, al tiempo que esta se dejaba caer en rodillas, sintiendo como el pasado volvía a ella para no dejarla más…

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